 Empezamos las reviews de series de la temporada de otoño con este despropósito, el cual supone un gran misterio para mi: ¿por qué leches la he visto? La premisa de por si ya era temible: un dia, Natsuru, un estudiante normal se convierte en mujer y se ve forzado a participar en peleas. Ahem. Esta premisa se usa durante los primeros capítulos, y luego se olvida por completo para pasar a detallar las “humorosas” ocurrencias “románticas” diarias de Natsuru, convirtiendose en mujer y sufriendo los avances agresivos de varias féminas con las hormonas alborotadas. Para empezar, no es nada creíble y rompe la suspensión de incredulidad muy fácilmente. Natsuru es un total pringao que está colgado de una tipa que está colgada a su vez de su forma femenina y es incapaz de ver nada más, lo cual es terriblemente frustrante cuando al menos una de las pretendientas no es más directa porque no se entrena. Que los personajes sean estereotipados no tiene por qué ser malo, pero es que la profundidad es nula en la mayor parte de los casos. Argumento… vale, ¿quienes son los responsables de todo este tinglado de peleas y transformaciones y yo que se qué? ¿Quién tira de los hilos? ¿Por qué? A esas preguntas se le dedican dos minutos en el último capítulo para básicamente explicar dos chorradas e ignorarlas por completo, confirmando que la premisa y el argumento son una simple excusa para mostrar fanservice. Luego, ese final. El poco argumento y caracterización que había son destrozados vilmente y con premeditación, junto con la Oda a la Alegría (sí), en una pelea absurda en la que el protagonista principal pilla cacho por estar de pie y no hacer nada. Es absurdo. Del capítulo 12 ya ni hablo.      
En serio, ¿por que coño me he visto esto?  |