| Y contrastando con el estupendo final de DRRR tenemos la gran decepción de la temporada en la piel de Angel Beats, una serie que partía con una expectación muy elevada por estar basada en una obra de Key y por el director que iba a manejar el proyecto. Desgraciadamente todo se fue diluyendo semana tras semana, con alguna pincelada de calidad, pero terriblemente lejos de lo que la mayoría esperábamos de ella. Este final no viene más que a confirmar ese irreparable halo de mediocridad que ha rodeado la serie en todo momento por culpa principalmente de un montaje a todas luces deficiente y una dirección muy mejorable. No creo que haya demasiadas quejas en cuanto al apartado técnico, donde tanto a nivel vocal como musical la serie ha mantenido la talla todos estos meses, pero eso, sólo eso, sin algo detrás que lo sustente, no es más que un antojo pasajero que se olvida a los pocos días. Y eso le espera a Angel Beats, el olvido y la mayor de las indiferencias. La conclusión de la historia ha sido bastante predecible en general, dedicando un tiempo muy valioso a una improvisada fiesta de graduación final que me ha parecido estar alargada artificialmente, tras lo cual ha venido lo que todos intuíamos. El hecho de que Kanade tuviese el corazón transplantado de Otonashi ya lo había leído como un posible supuesto semanas atrás por lo que no me sorprendió en exceso el hecho de desvelarlo en la única escena destacable de este último episodio. Un climax final que por sí sólo es notable pero que en su conjunto sigue estando tremendamente cojo. En este momento lo único que espero que el próximo proyecto de Maeda Jun sea al menos de 26 episodios porque parece que en series cortas no acaba de darle forma a la historia. |
| Habiendo llegado al final por fin podemos echar la vista atrás y ver los matices del camino que ha tomado Maeda Jun a la hora de escribir esta serie. El mayor problema que se le puede achacar — y bien grave que es — es la falta de rumbo. El argumento va dando tumbos, yendo en una dirección una semana y girando de golpe en la siguiente, trazando una línea quebrada que acaba por hacer que ya nos de lo mismo todo. Bueno, no es algo nuevo, ¿no? Otras series han hecho esto y han salido medianamente airosas ahemgeassahem. Pero… la dirección falla. Más concretamente, la decisión de poner golpes de humor en momentos serios son una bofetada al ambiente, y en pocas ocasiones han resultado ser algo positivo. ¿Era necesario dar tantas vueltas de campana para llegar adonde Maeda quería llegar? ¿Era difícil de arreglar el argumento? No y no. ¿Hubiera sido mejor con más episodios? Lo dudo. Lo que había que contar se podía haber contado en el tiempo disponible si… bueno, si no se les hubieran cruzado los cables. ¿Se puede sacar algo positivo de esto? Oh sí. La actuación vocal y la música han sido excelentes, y los personajes, a pesar de que el argumento iba más borracho que un camionero durante el mundial, se han mantenido en su cauce razonablemente bien. Es una pena que el resultado final se vea tan ennegrecido por el alcohol. Sirva de aviso a futuras generaciones: hay que planificar bien. |
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). Incluso tuvo algun momento bueno como el concierto, aunque como he dicho antes… unos cuantos un tanto peores.



(seguro me decepciona)