| Comienza el rodaje de la película que espera aupar al SOS a un nuevo nivel de reconocimiento dentro del instituto, y lo primero que destaca es el apartado técnico que esta vez sobresale para bien en todas y cada una de las escenas. Una gozada de episodio en general pese a que en otros blogs parezcan haber emprendido una caza de brujas desde que comenzó el culebrón a principios de año. No es menos cierto que el estilo artístico de la serie, aún conservando toda su personalidad, ha sufrido una evolución en comparación con la primera temporada dando actualmente unos trazos más finos y redondeados acercándose a lo que vimos en las últimas series del estudio (K-On, Lucky Star); hay ciertas críticas al respecto pero hay que asimilar el cambio como tal, y de hecho a la hora de ver el episodio no es algo que produce un malestar al espectador. El nuevo estilo es más proclive a dar capturas de pantalla feas pero en movimiento suele encajar bastante bien y una vez asimilado es bastante agradable a la vista. Dejando eso a un lado el episodio es una nuevo dosis de lo de siempre, esto es, los ya característicos pensamientos de Kyon que nunca bajan la guardia, numerosos gags y escenas que te sacan una sonrisa a la fuerza sólo con ver la actitud de Haruhi (sus órdenes a Mikuru en las distintas escenas son tremendamente divertidas). |
| Una vez pasado el shock de la idea de Haruhi, Kyon parece haber perdido la racha de comentarios mentales hirientes que me hicieron soltar una buena ristra de carcajadas en el episodio anterior. No ha perdido los comentarios en sí, por supuesto, pero el filo ha desaparecido un poco. En su lugar, tenemos a la pobre Mikuru dando fanservice a viandantes (oh, la vergüenza ajena), Yuki la bruja portadora de Sterling Inferno (hell yes), Koizumi demasiado contento con el giro de los acontecimientos, y Haruhi. Con Haruhi nos meten un desarrollo camuflado del personaje. Menos ceños fruncidos, alguna sonrisa gratuita y, de forma sigilosa, algún momento shipper con Kyon, como menciona Mitheor de la ropa a juego — me sumo al “fuck yeah”. Añado también Haruhi impidiendo el beso indirecto al que Kyon iba de cabeza. Dicho esto, opino que los quehaceres del SOS Dan con Haruhi encabezando una producción de una película podrían dar mucho más de sí que lo que nos muestra este capítulo. Me desencanta que Haruhi se guarde toda la planificación argumental para ella y ni el club ni los espectadores veamos nada — Haruhi simplemente manda aquí y allá a su grupo de esclavos y se arma gorda. No deja de ser tremendamente entretenido, pero podría ser mucho más. ¿Quizás los siguientes capítulos lo subsanen con un poco más de chispa en ese aspecto? |
Posts relacionados:










