
The end. O eso esperábamos. Druaga se marca un Symphony of the Night y nos pone delante de las narices el castillo invertido. Pero antes de comentar este punto, será mejor que empecemos desde el principio del capítulo, digo yo.
Comenzamos rapidito y con prisas. Jil expone el plan: atraer a Druaga al último piso y usar las columnas de cristal para restarle maniobrabilidad. Kaaya tiene la manera de cargarse la barrera mágica, y todos sabemos que la lanza-taladro de Ahmey aún está en el cuello del bestiajo ese. Jil hará de cebo, que para algo es el prota y tiene una plot armor prácticamente impenetrable.
Mientras, Neeba, quien lógicamente no había muerto, cruza unas cuantas palabras más con la succubus esa. Descubrimos que él la despertó de su letargo y que por ello tiene “la misión” de escalar la torre. Eso es suficiente para cerrar este hilo argumental, ¿verdad? … ¿No? ¿Entonces que hacemos?
Kaaya, que antes ha tenido un encontronazo con Fatina (¡Yay, Jil x Fatina sigue en pie!) pierde la compostura al despedirse de Jil, y zas, el chavalin pilla algo de cacho. Y entonces, suddenly Druaga.
Es el momento de las ostias. Con un ambiente tenso muy bien recreado, todos los miembros restantes de las parties se lanzan a por Druaga. Mención especial a Melt y la vara número 0 (Geshtel, Raama, Ged, Rahman!) que eleva bastante el nivel de awesomeness. Druaga va a convertir a Jil en zumito de naranja exprimido cuando Neeba hace acto de presencia y lanza la Flecha de Vacío que todos sabíamos que iba a tener algún papel en este capítulo. Jil aprovecha la oportunidad y le clava un Giga Drill Breaker en la nuca a Druaga. Alegría y jolgorio y bla bla bla. Viene la parte interesante.
Aparece una burbujita de cristal con una vara dentro – ¿el Blue Crystal Rod? Nah, aparece Neeba, deja claro que ha mentido, usado y traicionado a los suyos, pilla la esfera y llama a Kaaya. Se descubre el pastel: Druaga guardaba la llave de la entrada a la otra torre (Maboroshi no Tô) de la que sabemos más bien poco excepto que es el lugar en el que Shaft resucitará a Drac- digooooo… de la que no sabemos nada. Neeba y Kaaya suben p’arriba y el resto bajan p’abajo víctimas de una pequeña riada repentina.
Digamos que a Jil y a Fatina les ha sentado bastante mal esto, Jil porque lleva un buen cabreo encima y Fatina porque, además, está inconsciente en brazos de Jil. Y aquí cerramos, viendo cómo salen los Caballeros de los sarcófagos de Pazuz, viendo cómo Gilgamesh mata al consejero traidor y dice que tiene el verdadero Blue Crystal Rod con voz chunga y hablando con boku, viendo un bonito plano de Meskia, un grito de Jil, y el logo de la segunda temporada para 2009 – the Sword of Uruk.
El cliffhanger, por un lado, me gusta porque asegura más Druaga, pero me jode porque habrá que esperar un añito. No me ha parecido una resolución barata porque se ve que estaba planeado desde el principio y hay capítulos previos que apuntaban a algo así, y de todas maneras mejor esto que una mala resolución a correprisa que deja en mal lugar la cuidada caracterización de personajes. Además, me alegro porque parece que Fatina tendrá más protagonismo en la segunda parte, y es un personaje que me gusta, además de que Horie Yui ha estado haciendo un muy buen trabajo con ella.
El año que viene espero que GONZO nos sirva una resolución de Aegis of Uruk bien calculada y bien encajada en sus probables doce capítulos. Haría algún comentario sobre lo que me ha parecido la serie, pero básicamente está por la mitad y no podría analizarla bien; sólo diré que me ha gustado lo que he visto (aunque ha habido un par de capítulos algo flojos y sueltos) y que GONZO ha conseguido quitarse la etiqueta que tenía desde hace tiempo, al menos ante mis ojos. Esperaré con ganas la segunda parte.


Geass all over again 